Murió el autor del himno de Santuario, Ignacio Gómez Vargas.

Ignacio Gómez Vargas (Fotografía cedida por el dr. Darío Tobón)
Desde 1946, cuando el himno de Santuario fue musicalizado por Jesús María Isaza, los santuareños cantamos con devoción sus palabras. Sesenta años pues, entonando estas palabras que se transmiten de padres a hijos, que son estudiadas en las escuelas y colegios locales y que mueven al respeto, al arraigo y al amor por la tierra natal. Estas palabras de Ignacio Gómez Vargas han dejado de ser ordinarias para convertirse, por el poder que tiene un himno, en palabras solemnes, ceremoniales, a cuyo conjuro nos sentimos santuareños; es decir, nacidos en un mismo lugar, crecidos juntos en un mismo territorio, con los huesos hechos de una misma tierra, marcados en el alma por unos mismos paisajes y tradiciones, sabedores de que nos aguarda un destino común.
(...)
Pueblo dulce que inicias tu vida
bajo un sol de esperanza y de amor,
vibre en tí para siempre el anhelo
de una patria y un mundo mejor.
¿Habrá para un hombre un homenaje superior que haga que sus palabras, día tras día, generación tras generación, sean cantadas con fervor por toda una comunidad y que cada niño y cada hombre las guarde y venere en su corazón? Para don Ignacio Gómez Vargas está reservado perdurablemente este honor.
A su familia nuestras consideraciones. A don Ignacio, memoria eterna.